Madre mía, en esta ocasión te pido intercedas por mi y por mi familia ante Dios nuestro señor para que nuestras oraciones y plegaria sean escuchadas en relación a la salud y sanación de mi papá Mario García Ayala, que sus heridas en su piel se detengan, se encapsulen y no ocasionen ningún daño más a su piel ni a su cuerpo internamente ni superficialmente. Te pido que pongas tus manos santas y benditas en su pie para sanar esas heridas y puedan ser atendidas a la brevedad posible y así pueda estar libre de cualquier enfermedad. Te ruego y te suplico que no lo sueltes de tu mano así como nunca lo has hecho con ninguno de nosotros.

«Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanar»