Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, a ti celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón, NO me dejes Madre mía NUNCA vivir sin tu presencia, amor, bondad, consejo, misericordia, ternura, consuelo  e intercesión. Por favor te lo suplico y te lo imploro: NUNCA me abandones; te NECESITAMOS SIEMPRE. Piedad y misericordia, para mi y para mi familia. Hazme sentir tu presencia y tu amor misericordioso y maternal, te lo imploro y te lo suplico. La pureza y la castidad es tan difícil de vivir, que en ocasiones parece una misión imposible. Por lo que más quieras, ayúdame, te lo suplico. Pido e imploro la intercesión de Señor San José y de las benditas ánimas del purgatorio, junto con toda corte celestial. Sagrado Corazón de Jesús manso y humilde haz nuestros corazones semejantes al tuyo. Piedad y misericordia. Amén. San Miguel Arcángel defiéndenos en la lucha, se nuestro amparo, protección y socorro, en contra de las acechanzas del enemigo; que Dios lo reprima, es nuestra humilde súplica; y tú Príncipe de la milicia celestial, con el poder, la gracia y la autoridad que Dios te ha concedido, arroja al infierno a satanas y a todos los espíritus inmundos y malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén. San José, terror de los demonios, guía a nuestras familias para que en ellas siempre haya amor, unidad, paz, salud, alegría y sabiduría. Aleja de ellas todo cuanto pueda hacerles daño; y guárdanos a mi, mi familia y los míos, en el Divino Corazón de Jesús, para que cada día transcurra como en casa y en el taller de Nazaret. Amén.