Papá, Mamá, quiero agradecerles por la fe y la esperanza con que alimentaron mi alma, porque me ha permitido salir de todos los infiernos.  Y pedirte perdón a ti, Mamá, por todo lo que te hice sufrir con mis tonterías.  Esa es una herida que no ha sanado en mi, te pido por favor que me ayudes a cerrarla; quiero que sepas que a pesar de todo lo que te hice siempre te amé.  Papá, me has hecho tanta falta, a mí y a mi hijo.  Te sigo extrañando y queriendo.  Por favor, ayúdenme los dos para que Manuel Alejandro sea un hombre de bien, tan bueno como ustedes.  Los extraño, los amo.