¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Hija de dios padre, virgen purísima, gloriosa, dulce, bendita, yo te ofrezco las telas de mi corazón. En ti pongo toda mi esperanza. Estando bajo tu sombra protectora, en tu maternal regazo, todo puedo cumplir y nada puedo temer. En tus manos encomiendo mi vida, mi fe, mi esperanza, y todo mi ser, danos la gracia de llenar nuestra fe, de dulce esperanza en medio de la amargura de la vida, de la caridad atiende y del don precioso de la perseverancia final.  Virgen María y madre del verdadero dios, dame tu ayuda y protección haz que me bendiga el padre, el hijo y el espíritu santo. Amen.