Virgencita, necesito experimentar tu amor protector y maternal, tu amor dulce, tierno, cariñoso, con tu buen consejo. Te pido por Felipe Calderón Hinojosa, por Margarita Zavala, por México Libre, por el Partido Acción Nacional, por Ricardo Anaya, te pido por todo México; te pido por todas las benditas ánimas del purgatorio; especialmente por las de mis abuelitos, bisabuelitos, tatarabuelitos, tíos, tías, primos, primas, familiares, amigos, conocidos, intercesores, patrocinadores, bienhechores; así como por las almas del purgatorio de los sacerdotes, religiosos, consagrados y laicos comprometidos. Te pido por el Papa Francisco, por el Arzobispo Carlos Aviar Retes, el Cardenal Norberto Rivera Carreras. Te pido por mis amigos y mis enemigos; pero a la vez te imploro me liberes del yugo, la opresión y la violencia de mis enemigos. Necesito de tu consuelo Virgen Santísima, en medio de las contrariedades, contradicciones, adversidades e injusticias. A veces me encolerizo porque me siento impotente de rabia. Y es en estos momentos cuando más te necesito, por favor NO hagas caso omiso de mis plegarias; en verdad te necesito. Por más que yo haga y pida, NO depende de mi el que yo pueda avanzar y crecer, depende del Sagrado Corazón de Jesús, que oiga y atienda mi plegaria mediante tu omnipotente intercesión. Por favor libérame del yugo opresor de mis enemigos. Te pido por todos los miembros del Opus Dei, Regnum Christi, Franciscanos, Capuchinos, Carmelitas, Benedictinos, Jesuitas, Agustinos, Agustinos recoletos, Dominicos, Salecianos, Lasallistas, Siervos de María, Cruzados de Cristo Rey, y Operarios Diocesanos. Por favor que NO caiga yo en el histerismo, ni en la esquizofrenia, ni comportarme como un neurótico. Quiero e imploro paz y serenidad, por imploro tu consuelo, tu amor tu cariño, resiliencia, fortaleza, tenacidad, perseverancia, paciencia, gozo, esperanza, prosperidad, amistad, salud mental espiritual y emocional, por favor tranquilízame en medio de este caos y crisis por la que estoy pasando, por favor misericordia. Te doy gracias por escucharme y se bien que por tu infinita bondad y omnipotencia suplicante, atiendes ya mi petición. Soy tu hijo Madre Santísima, NO me trates como a un desconocido, ni tampoco según mis pecados. Imploro perdón, piedad y misericordia. Amén.