¡Amada Virgen de la Candelaria!, reunidos ante ti con sencillez y esperanzados, pues tu siempre nos oyes y nos iluminas en todo momento y circunstancia, especialmente cuando estamos llenos de problema; llegamos a ti amada madre, con ilusión y devoción que sabemos serán aceptados por ti para no dejarnos sufrir mas, cándida madre.

Queremos nos dejes ver tus virtudes y que nos enseñes a imitarte para mejorar cada día, parecernos a ti y así agradar al señor como tu lo has hecho; y vivir en paz y alegría con amor a tu lado y gozar de la felicidad de la Gloria Celestial.

¡Inmaculada Virgen de la Candelaria!, ten piedad de nosotros y bendícenos, porque sabemos que quienes confían en ti tendrá la seguridad de la salvación ya que de tus manos celestiales recibiremos todos los tesoros. ¡Oh María esperanza nuestra!, tu amparo y auxilio, refugio, luz y sendas, que siempre nos esperas y guías te suplicamos que seas nuestro consuelo y la mediadora con Dios Nuestro Señor para que consigas la resolución a los problemas que nos atacan.

¡Oh Virgen Santísima de la Candelaria!: te suplicamos que tu alma este con nosotros para librarnos de todos los peligros, enemigos, enfermedad y cualquier mal, danos tu auxilio para salir de esta situación que padecemos y que nos agobia; y te rogamos que nos lleves al lado de tu hijo Nuestro Señor Jesucristo para remediar nuestras dificultades.

(Virgen Santísima de la Candelaria te pido por la sanación de mi esposo Carlos Isidro Barba Osnaya; en tus manos confío su sanación y protección. Libéralo de toda enfermedad y daño alguno que pueda tener. Escucha mis ruegos y mis súplicas santa madre de dios y socórreme en ésta necesidad que tengo). Gracias, Amén. 

¡Oh, Virgen de la Candelaria!, agradecemos tu intermediación, sabiendo que nuestras debilidades son  muchas, pero aun así no dejamos de tener fe en ti, ya que somos tus hijos y estamos en tus manos, para que por favor intercedas en lo solicitado y no permitas que quedemos sin tu amparo y maternal cuidado
para que nos enseñes a ser verdaderos hijos de Dios.

Amada Virgencita logra que suspiremos por llevar a Cristo en nuestro corazón
y así tú puedas llevarnos a Dios.

Así sea.