Padre Eterno, Te Ofrezco la Mas Preciosa Sangre  de tu Divino Hijo Jesús,
Unido a las misas celebradas hoy alrededor del mundo por todas las benditas Almas del Purgatorio, pecadores en la iglesia universal, y por aquellos en mi propio hogar y dentro de mi familia amen..»

Acordaos,
oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido
a tu protección,
implorando tu asistencia
y reclamando tu socorro,
haya sido abandonado de ti.

Animado con esta confianza,
a ti también Yo acudo, oh Madre,
Virgen de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.

No deseches mis  súplicas,
oh Madre del Verbo divino,
antes bien, escúchalas
y acógelas benignamente.

Amén