Virgencita misericordiosa de Guadalupe,

hoy me encomiendo a ti,

y te suplico que con tu infinito poder,

me sanes y me alejes de todo mal.

Te pido, madrecita,

que me des fuerzas para sobrellevar

cualquier prueba que pongas,

que me mantenga de pie,

y que nunca pierda la fe y la esperanza.

Virgen de Guadalupe,

te ruego que me protejas

con tu manto sanador,

y me guíes con tu luz,

en este camino tan difícil.

Que tu poderosa llama

nunca se apague en mi corazón,

activa mi mente y todo mi cuerpo,

y que vuelva a tener la salud

que antes gozaba,

porque sólo tú puedes hacerlo.

Hoy te pido a ti, Virgen de Guadalupe,

que todo lo puedes,

que le des sanación a mi cuerpo,

y así saldré vencedor.

Amén