Virgencita: me quiero confesar.

Te pido por las benditas ánimas del purgatorio; especialmente las que más sufren, por las más abandonadas; por las que nadie reza ni se ofrecen misas de sufragios; por las que menos ayuda reciben; por las que más tardarán en ser liberadas; por las almas de los sacerdotes católicos, religiosos, consagrados y laicos comprometidos. Por las almas de mis familiares, ascendientes: abuelitos, bisabuelitos y tatarabuelitos; amigos, conocidos, bienhechores, intercesores, patrocinadores y todos aquellos por quienes debemos amor y oraciones. Pido por todas las personas que al igual que yo, somos muy frágiles en lo que respecta a la lujuria y a los pecados contra la pureza; tanto personas vivas como difuntas; que nos parece una misión imposible vivir la virtud de la Santa pureza. Y obviamente a las almas del purgatorio que se encuentran purificándose en el purgatorio, por sobre todo los pecados de la carne. Si Dios me dio este temperamento tan apasionado, como se supone que pueda yo vivir la Santa pureza. Pues siempre me confieso del mismo pecado. Me parece una meta tan difícil de lograr. Si no me es posible erradicarla, yo quisiera que al menos no cayera yo en la tentación con tanta frecuencia. Porque entre más pido esa virtud, ese don y esa gracia, más tentaciones y más débil y frágil me siento. La verdad no se cómo hacerle. Mi cuerpo es sumamente fogoso y se ha convertido en una situación que no logró superar. Si no la puedo erradicar, al menos quiero no caer con tanta frecuencia. Llevo mucho tiempo pidiendo una novia, pero parece que no se me ha de conceder. También pido por las viudas, los huérfanos, los agonizantes, los presos políticos, presos condenados injustamente, los desempleados, los desahuciados, los enfermos de cancer y cualquier enfermedad terminal; por los enfermos mentales; por los ancianos que sufren de soledad e incomprensión, que han sido abandonados por sus familias, amigos y seres queridos; por los enfermos de Alzheimer; por los paraliticos; por los discapacitados; por los que en su lecho de muerte no son asistidos con los últimos sacramentos; por los niños y niñas de la calle; por los indigentes; por los marginados de la sociedad; por los fanaticos de la fe, que predican el fin del mundo y visiones esquizofrénicas, neuróticas y apocalípticas. Por las familias en crisis. Porque haya más familias que recen juntos el Santo Rosario. Por todos los sacerdotes; especialmente quienes a mi y a mi familia nos han administrado los santos sacramentos; por los seminaristas y vocaciones a la vida religiosa y consagrados. Por el Papa Francisco y por el Papa emérito Benedicto XVI; por el Arzobispo Primado de Mexico y su equipo de colaboradores. Por la paz en Mexico y en todo el mundo. Por las personas más vulnerables, que requieren de apoyo, cariño y asistencia. Gracias Virgen Santísima por escuchar mis plegarias y oraciones. Sagrado Corazón de Jesús manso y humilde haz nuestros corazones semejantes al tuyo. Amén. San Miguel Arcángel defiéndenos en la lucha, se nuestro amparo en contra de la perversidad y las acechanzas del enemigo, que Dios lo reprima es nuestra humilde súplica. Y tú Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder, la gracia y la autoridad que Dios te ha conferido, arroja al infierno a satanas y a todos los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén. Señor San José, terror de los demonios, guía a nuestras familias para que en ellas siempre haya amor, armonía, serenidad, prosperidad, sabiduría, perseverancia, paciencia, gozo, templanza, amistad, salud mental y emocional, fortaleza, esperanza y alegría. Aleja de nosotros todo lo que nos pueda perjudicarnos y guárdanos a nosotros en el Divino Corazón de Jesús, para que cada día transcurra como en la casa y en el taller de Nazaret. Amén. María Regina pacis, ora pro nobis. San Juan Pablo II, San Josemaria Escriva de Balaguer, Santo Padre Pío de Pietrelcina, beato don Álvaro del Portillo, San Agustín de Hipona, Santo Tomás de Aquino, Santo Tomás Moro, Santa Teresita de Lisiux, Santa Faustina Kowalska, Santa Madre Teresa de Calcuta, Santa María Goretti, San Rafael Guízar y Valencia, San Patricio de Irlanda y San Joselito Sánchez del Río, rogad por mi y por mi familia. Amén. Viva Santa María de Guadalupe y Viva Cristo Rey. Amén.