Virgen Santísima:

Imploro perdón y misericordia.

Por favor, ayúdame.. Me siento muy mal.

Ya no se ni que decir. Imploro perdón y misericordia, santo temor de Dios, un sincero y honesto corazón contrito.

Cuando menos lo merezco, es cuando más necesitamos de la reconciliación, de la compasión, del perdón, del consuelo, del amparo y protección, de la paz, de la esperanza, de la bondad, de la reivindicación y de la misericordia de Dios.

Me siento pésimo. Por favor, ayúdame, que tú Hijo amadisimo, NO me trate según su justicia, SINO según su compasión y misericordia.

Por favor, ayúdame y guárdanos de todo mal.

Me siento muy solo y muy triste.

Por favor, libérame de todo mal y que Dios me llene de su inmensa paz, armonía, compasión, serenidad, dulzura, ternura, perdón, sanacion y reconciliación.

Dame la fortaleza que necesitamos para poder salir adelante. Me siento terriblemente mal.

Por favor tranquilízame, y NO me abandones, porque es ahora cuando más te necesito.

Necesito un abrazo de perdón, un abrazo de compasión, un abrazo de ternura, un abrazo de bondad, un abrazo de sanacion.

Me siento terriblemente mal.

Sagrado Corazón de Jesús, manso y humilde haz nuestros corazones semejantes al tuyo.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, se nuestro amparo en contra de la perversidad y las acechanzas del enemigo, que Dios lo reprima es nuestra humilde súplica. Y tú príncipe de la milicia celestial, con el poder, la gracia y la autoridad que Dios te ha conferido, arroja al infierno a satanas y a todos los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Señor San José, terror de los demonios, guía a nuestras familias para que en ellas siempre haya amor, unidad, paz, salud mental y emocional, prosperidad, sabiduría, perseverancia, paciencia, armonía, serenidad, templanza, fortaleza, santo temor de Dios, un sincero corazón contrito, castidad, esperanza, sanacion, amistad, presencia de Dios, vida ferviente y fervorosa de oración, reconciliación y alegría. Aleja de nosotros todo lo que nos pueda causar daño y guárdanos a mi y a los míos en el Divino Corazón de Jesús, para que cada día transcurra como en la casa y en el taller de Nazaret. Amén.