Virgen Santísima de Fátima:

Te imploro piedad y misericordia.

Por favor tranquilízame, seréname, bríndanos tu amistad, prosperidad, sabiduría, perseverancia, paciencia, armonía, amparo, protección, consuelo, cariño, ternura, perseverancia, dulzura y misericordia.

Virgen Santísima, me siento totalmente rebasado por las personas y circunstancias adversas. Me siento totalmente solo. NO importa cuanto me esfuerzo, las adversidades me superan POR MUCHO.

Tengo la absoluta seguridad y convicción emocional y espiritual, que si me abandonas, mis enemigos y adversidades me destruirán sin compasión ni piedad. Por favor MUCHO te lo agradezco e imploro que NO nos abandones.

Pues me embargan la ansiedad, la tristeza, la angustia, impotencia y desesperación.

Yo NO soy un santo, aspiro a serlo; pero NO lo soy.

Me siento solo, abatido e incomprendido. Ya NO tengo ni fuerza ni ánimo para luchar.

Porque me has abandonado CUANDO MÁS TE NECESITO.?

SOY TU HIJO. Por favor LIBÉRAME DEL YUGO DE MIS ENEMIGOS.

Dame esperanza, en medio de esta oscuridad y desierto. De verdad YA NO PUEDO MÁS.