Madre mía de Guadalupe…¡Mamá del Cielo!, a tí clamo desde el fondo de mi alma, en las puertas de este proceso de quimioterapia que estoy por iniciar. Ayúdame a aceptarlo con fe, esperanza y amor, en la certeza de que Dios -Trinidad Santa- y tú, están conmigo en este camino y Él TODO LO PUEDE, y TÚ CON ÉL, TAMBIÉN; en la certeza de que Jesús Misericordioso y tú, han recibido con ternura, comprensión misericordia, y amor, esa súplica mía que he puesto en vuestras manos.  Concededme os ruego, la salud completa de alma y cuerpo, y un corazón generoso y agradecido por todos los dones, muestras y medios de sanación, que me han puesto en las manos… Que todo lo sepa aquilatar, aprovechar y compartir después generosamente con otras almas… AMÉN.