Virgen Santísima de Fátima, de la Paz, de Guadalupe, de Czestochowa  y de Chiquinquira:

Hace mucho tiempo que deseo tener novia.

Te pido me concedas paz interior, esperanza y alegría.

Tranquilizame, seréname, necesitamos tener paz en medio de tanto ruido y de tanta maldad y violencia.

A veces se me da muy bien la oración y a veces traigo tanto ruido que no me puedo conectar con Jesucristo Misericordioso mi Dios y mi Señor.

Pido por todas las benditas ánimas del purgatorio, especialmente por las que más sufren, por las más abandonadas y que no se dirigen oraciones ni misas de reparación, por las que más tardarán en ser liberadas y por las que más méritos tienen para para ser liberadas.

Pido misericordia para mi y para mi familia y seres más amados.

A veces siento que las adversidades son imposibles de superar. Siento que ya no puedo más.

Necesito experimentar tu amor maternal y misericordioso.

Virgen Santísima, por favor tranquilízame y enséñame cómo debo de tratar a las personas, muy especialmente a las mujeres.

Yo anhelo mucho tener novia; pero a veces ya no se ni quien soy. La búsqueda parece tan desgastante y sin conseguir resultados.

Ya me quiero dormir.

Gracias por escucharme.

Por favor, enséñame cómo debo de tratar a las mujeres.

Sagrado Corazón de Jesús manso y humilde haz nuestros corazones semejantes al tuyo.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, se nuestro amparo en contra de la perversidad y las acechanzas del enemigo; que Dios lo reprima es nuestra humilde súplica. Y tú Príncipe de la milicia celestial, con el poder, la gracia y la autoridad que Dios te ha conferido, arroja al infierno a satanas y a todos los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Señor San José, terror de los demonios, guía a nuestras familias para que en ellas siempre haya amor, humildad, pureza, castidad, templanza, sabiduría, perseverancia, paciencia, armonía, serenidad, prosperidad, sabiduría, salud mental y emocional, y alegría. Aleja de nosotros todo lo que nos pueda perjudicarnos y guárdanos a nosotros en el Divino Corazón de Jesús, para que cada día transcurra como en la casa y en el taller de Nazaret. Amén.