Virgencita de Guadalupe: Buenas noches, te saludo cordialmente en esta noche que se te celebra en tu advocación de la Virgen del Carmen. Te suplico tengas piedad y compasión de mi. En ocasiones tengo situaciones adversas que me generan mucha impotencia y frustración. A ti, acudía siempre con mucha devoción y fervor en el pasado, pero en ocasiones me he sentido defraudado por como he tenido adversidades en las que me he sentido abandonado por ti. Mi mamá que es quien más me inculco esta devoción hacia tu persona, me ha defraudado en su actuar, y como yo la vinculo a ella contigo, pues ella es mi progenitora, entonces he perdido devoción y fervor hacia ti. Además el contexto político y económico del país es un verdadero desastre; y ello muchas veces me ha hecho dudar de tu intercesión; me siento huérfano, en muchas ocasiones, ya NO experimento ni tu amor, ni tu ternura, ni tu consuelo. México ha cambiado mucho, en otras épocas México solía ser un país más seguro y con mejores fundamentos políticos y económicos; y hoy en día, es como si tu nos hubieras abandonado. Me resulta muy lamentable, pues este sentido de orfandad espiritual, es la razón por la que te he perdido confianza. Yo se, que el que se equivoca, soy yo; pero me es casi imposible desligarte a ti, mi madre espiritual, de mi madre biológica, la cual me ha decepcionado mucho. Hubo un tiempo en que ella confiaba en mi, y eso me motivaba a incrementar mi fervor en tu persona. Pero me han lastimado tanto, que me siento sumamente solo, frágil, impotente, triste, desamparado y constantemente humillado. No se que más decirte. Yo he acudido al Sagrado Corazón de Jesús y a Señor San José, pero hoy me toca acudir a ti. Como quisiera experimentar una palabra de esperanza, de cariño, de ternura, de dulzura, de aliento, de fe, de motivación. Y sin embargo, muchas veces siento un Dios castigador, que solo ve en que momento me equivoco y que no me hace conocer su bondad. NO se que más decirte Virgencita, como quisiera volver a experimentar aquella ternura, amor y protección que en el pasado llegaba a sentir, cuando tu presencia me daba seguridad, paz, tranquilidad y armonía, cuando sanabas mis defectos, cuando me alentabas a salir adelante, cuando había prosperidad. Pero tal parece, que eso solo es un sueño guajiro, algo muy lejano de volver a vivir. La vida a veces parece muy amarga y absurda. Me siento sumamente solo y desamparado. Sagrado Corazón de Jesús, manso, amoroso, bondadoso, sanador, sabio, sencillo y humilde, haz nuestros corazones semejantes al tuyo. San José, terror de los demonios, guía a nuestras familias, para que en ellas siempre haya amor, unidad, paz, salud y alegría. Aleja de nosotros todo mal y guárdame a mi y a los míos en el Sagrado Corazón de Jesús, para que cada día transcurra como en la casa y en el taller de Nazaret. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, se nuestro amparo en contra de la perversidad y las acechanzas del enemigo; que Dios lo reprima, es nuestra humilde súplica; y tú Principe de la milicia celestial, con el poder, la gracia y la autoridad que Dios te ha conferido, arroja al infierno a satanases y a todos lo demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.