Virgencita, hace mucho que no beso ni abrazo a una mujer. Y por más que me aguanto, hay veces que es insoportable. Pido por Diana y su familia y por Hildegard y su familia. Desconozco si es posible tener una relación con alguna de ellas dos. En las noches de viernes y en las noches de sábado es cuando es más cruel y despiadada la soledad y la tentación. Pido perdón por mis pecados y pido el sacramento de la reconciliación. A veces siento que no importa cuanto me esfuerce, al final siempre resulta una misión imposible. Recuerda que cuando menos lo merezco, es cuando más necesitamos de tu paz, perdón, bondad, ternura, sabiduría, prosperidad, amistad, salud, perseverancia, paciencia, armonía, serenidad, templanza, fortaleza, cariño, consuelo, consejo, redención y misericordia. Por favor tranquilízame en medio de mi desolación y ayúdame a levantarme. Sana mis heridas y reivindicarme, por piedad. Pido por mi papá, mi mamá, mi hermana, mi tía Licha y toda mi familia en Chihuahua. Pido por las benditas ánimas del purgatorio, especialmente por las que más sufren, por las más abandonadas, por las que nadie reza ni se ofrecen misas de sufragios; por las más tardarán en ser liberadas; y por las que más méritos tienen para ser liberadas. Cualquier vicio que uno tenga es imposible de superar si no nos ayudas. Pido por las benditas ánimas del purgatorio de sacerdotes católicos, religiosos y laicos comprometidos. Pido por las benditas ánimas del purgatorio de mis familiares, amigos, conocidos, bienhechores, intercesores, patrocinadores y todos aquellos por quienes debemos amor y oraciones; por mis abuelitos, bisabuelitos, tatarabuelitos, tíos, primos tanto en la línea paterna como en la materna. Vivir la pureza es el reto más difícil en mi vida, reto que muchas veces me parece totalmente imposible de lograr y llevar a cabo. Sagrado Corazón de Jesús manso y humilde haz nuestros corazones semejantes al tuyo. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, se nuestro amparo en contra de la perversidad y las acechanzas del enemigo; que Dios lo reprima es nuestra humilde súplica; y tú Príncipe de la milicia celestial, con el poder, la gracia y la autoridad que Dios te ha concedido, arroja al infierno a satanas y a todos los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén. Señor San José, terror de los demonios, guía a nuestras familias, para que en ellas siempre haya amor, humildad, pureza, castidad, prosperidad, amistad, unidad, salud mental, emocional y espiritual, y alegría. Guárdanos a nosotros en el Divino Corazón de Jesús para que cada día transcurra como en la casa y en el taller de Nazaret. Amén.