Virgencita: me cuesta mucho trabajo portarme bien. Sobretodo porque necesito cariño de novia, cariño de mujer. Para mi, vivir la Santa pureza es la cosa más difícil. Qué se supone que debo de hacer, cuando mi cuerpo enloquece? Las hormonas se ponen súper locas y es tan difícil controlarlas. Tengo una necesidad de cariño humano, de cariño de mujer, ENORME.!!! Qué puedo hacer Virgencita. Ya llevo mucho tiempo sin novia. Y muchas veces siento que voy a enloquecer. En verdad NO se que hacer cuando las hormonas se ponen hirviendo a mil por hora. Yo quiero vivir la Santa pureza, NO porque me sea fácil, porque de fácil, NO tiene nada. Se que a Dios le agrada que uno luche y procure vivir la Santa pureza; pero es la cosa más difícil que existe. Ojalá que una mujer que me guste mucho y que viva cerca de mi casa, se convirtiera en mi novia. Ya NO se que más decirte Virgencita. Sólo te imploro ayuda y misericordia. Ya que me supera en todas mis fuerzas. Va más allá de mi fuerza de voluntad. Por favor Virgencita, enséñame a relacionarme con todas las mujeres; pero de manera en especial, enséñame a relacionarme con las mujeres que más me gustan. Soy bastante torpe.  Si realmente me amas Virgencita, por favor ayúdame a vivir la Santa pureza y la castidad. Ten piedad y misericordia de mi, de mi papá, mi mamá, mi hermana, mi tía Licha y toda mi familia en Chihuahua. Te pido MUCHO por Dianita Orozco Ayala, la verdad, NO se cómo tratarla; me encantaría poder enamorarla. No se que más decirte. Por favor tranquilízame en medio de este infierno que me sofoca. Dame fuerzas para trabajar. A veces me parece tan aburrido y tedioso lo que hago. Necesito ser motivado. Por favor, NO me condenes; NECESITO AYUDA, por favor AYÚDAME, y NO me condenes. Piedad y misericordia. Sagrado Corazón de Jesús manso y humilde haz nuestros corazones semejantes al tuyo. San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, se nuestro amparo en contra de la perversidad y las acechanzas del enemigo; que Dios lo reprima es nuestra humilde súplica; y tú Príncipe de la milicia celestial, con el poder, la gracia y la autoridad que Dios te ha concedido, arroja al infierno a satanas y a todos los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén. San José, terror de los demonios, guía a nuestras familias para que en ellas siempre haya amor, unidad, paz, salud mental y emocional, sabiduría, amistad, prosperidad, humildad y alegría. Aleja de nosotros todo lo que nos pueda perjudicarnos y guárdanos a nosotros en el divino corazón de Jesús, para que cada día transcurra como en la casa y en el taller de Nazaret. Amén.